Daniel Máñez Marín

La voz de la Navidad

Ahora que llegan estas fechas tan especiales, este blog se va a tomar unos días de “descanso” para coger fuerzas (y algunos kilos de más), y volver en el 2017 con más historias de sobre el doblaje aragonés y las personas que lo hacen posible. Quiero agradeceros de corazón el seguimiento que hacéis de las publicaciones. No podía imaginar que ibais a acoger este rinconcito de internet con tanto cariño.

Es curioso. Antes de escribir esta última entrada del 2016, he comenzado el día revisando todas las cosas que he compartido en mi Facebook en los últimos meses (será que me he levantado en “modo nostalgia”), y me he topado con este mini relato:

Érase una vez un hombre que tenía un gran sueño por cumplir. Sus seres más queridos le proporcionaron la fuerza y el coraje para ir tras él. Tuvo que viajar solo a un lejano lugar a visitar a un mago que podía hacer realidad su sueño. El mago recibió al hombre y lo envió a visitar a otro mago aún más poderoso, y este mago a otro... El último mago le dijo al hombre, que veía muchas posibilidades de que pudiera cumplir su increíble sueño, y después desapareció sin dejar rastro. Pasó el tiempo y a pesar de que el hombre insistió e insistió, del mago nunca más se supo, jamás volvió a aparecer y nunca le explicó al hombre por qué no pudo hacer realidad su sueño.

Alguien le brindó una primera oportunidad a aquel mago para convertirse en aquello que siempre soñó. Pero este ya no tenía tiempo, ni ganas de ayudar a realizar los sueños de los demás…

El hombre volvió a su hogar, se reunió con los suyos y les contó todo lo que había visto y vivido. Y terminó su relato con una frase que resumía perfectamente aquella gran aventura: “Se está mejor en casa que en ningún sitio”.

Las personas que me conocen sabrán quién es ese hombre, su sueño, quiénes son los magos y por qué lo escribí, y a ellas especialmente van dirigidas estas palabras... 

Pienso que esa frase de “El Mago de Oz” con la que termina ese mini relato es con la que quiero quedarme esta Navidad. Tenemos un sitio, un lugar al que llamamos HOGAR. Y “se está mejor en casa que en ningún sitio”. No tengo ninguna duda. Esa casa no tiene paredes ni techo. La voz de la Navidad la forman todas aquellas personas que están a tu lado pase lo que pase. ¿Cuántas “voces” te han acompañado en este año que termina? Pues yo quiero brindar por todas ellas. Gracias por estar ahí. ¡Sois la VOZ de mi Navidad!

Gracias por vuestro tiempo, felices fiestas y nos “leemos” en 2017.

Comentarios

No hay ningún comentario

Añadir un Comentario: